Contigo, conmigo

En este tiempo descubrí que en el mundo espiritual estoy siempre al principio. Cuanto más creo que he aprendido, menos sé.
Descubrí que no se puede hablar del espíritu, que solo se puede experimentar.

Que para realizar mi naturaleza de ser luminoso y espiritual he de estar unida al todo.
Tuve que vaciarme de todo contenido ruidoso para encontrarme con el conocimiento silencioso.
Para restablecer mi libertad original tuve que tener una vigilancia y reflexión continua hacia mí. No hay dominio de mí misma sin el desarrollo de mi voluntad.

Tuve que llegar a ese umbral donde mis antiguos sentimientos, mi antigua visión y personalidad murieron para siempre.
Perdí el acople, perdí la confianza, perdí el valor, perdí el instante. Quise huir de tanto dolor físico y psíquico. Avergonzada por tal temor quise recuperarme con todos los recursos que habitaban en mí.
Sin pastillas, con la alimentación, con el descanso, con el silencio, un cara a cara entre mi yo y mi ego, incomprendida.
Sentirte a morir y sentirte sola. Sin distracciones que alarguen el proceso.

Descubrí que solo en el instante me veo. Lo agarré fuerte para que no se escapara.
Descubrí que solo en el momento presente puedo sentirme, puedo sentirte.
No hay pasado, no hay futuro solo un eterno presente de dolor al que mirar, sentir, observar y eliminar.
Un reconocimiento al poder que habita en cada uno de nosotros, para crear el encuentro, el acople y la armonía con uno mismo.

Descubrí que el EGO no sabe de presente. Y por ello te hace escapar, huir, enfrentarte, defenderte. Es el EGO el que está fuera de la realidad.
Descubrí que por difícil que sea la realidad depende del cómo la perciba para que vaya conmigo o sea una carga.
Y salí del castillo para descubrir lo nuevo. Y lo nuevo era yo misma, pero del revés. El mismo sentimiento de salvar al mundo, pero incluyéndome a mí.
El mismo sentimiento de estar al servicio de la humanidad, pero desde mi propio cuidado.
Y al conectar conmigo, tuve el punto de referencia necesario para transformarme. La vida es coger mucho y dar mucho. Y solo con energía y vitalidad podemos evolucionar, cambiar y mutar hacia algo mejor.
El cuerpo nos indica siempre lo que es correcto, tienda a la vida. Con pequeños dolores y molestias nos avisa para que actuemos, es la prevención la clave de la salud integral.
Descubrí que en el proceso de curación primero se siente y luego eliminamos lo que no vibra con nosotros. Y que solo desde una consciencia superior podemos integrar la vida como un nuevo fundamento.
Aprender a vivir con nuestro ser superior es encontrar el equilibrio para ser dueño de nosotros mismos, es aprender a mantener al EGO BAJO CONTROL.
Este es el viaje hacia la autocuración, la autotransformación y la unión. Confía en tu propio proceso.
by Paz
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